La Voz del Lago Logan - lunes 1660 de diciembre de 1999


Una investigación de la Universidad de Venado Tuerto

Pasado, presente y futuro del huevo pasado por agua

La Academia de Ciencias del Lago Logan mantiene, desde hace ya algunos años, un importante Programa de Intercambio con la prestigiosa Universidad de Venado Tuerto de la República Argentina.

Esta simbiótica colaboración ha dado como resultado un notable incremento de la deserción escolar en ambas instituciones, pedidos de captura en Interpol para sus rectores y regentes, y un montón de cajones llenos de papeles de donde rescatamos esta investigación que hoy presentamos para nuestros lectores.

Tal vez porque estamos acostumbrados a él, no nos preguntamos por su origen. Tal vez somos muy poco generosos con este objeto imprescindible en nuestra vida. Pero creemos que esto tiene que terminar y por eso aportaremos nuestro granito de arena para sacar al huevo pasado por agua de su ostracismo.

No hablamos del huevo frito, ni del huevo duro, ni del huevo a secas. Todos sabemos muy bien de ellos, somos conscientes de su existencia. Pero el huevo pasado por agua aún representa un enigma. ¿Cómo nació? ¿Para qué sirve? ¿Tiene sentido comerlo sin pedacitos de pan adentro?

Para esta investigación exclusiva consultamos extensos manuales históricos de cocina, varios libros de filosofía antigua, alguna que otra biografía importante y todos los libros de Paulo Coelho que, en su condición de huevón, supusimos que ayudaría. Nos equivocamos. Sin embargo, obtuvimos resultados. Son éstos:

El huevo pasado por agua en sus origenes: Huevo duro mal hecho

Triste es decirlo, aunque esto no va en desmedro de las tantas virtudes que posee, el huevo pasado por agua nació en 1789, en París, luego de que la cocinera del Rey dejó poco tiempo el huevo en el agua y éste no quedó duro. El Rey, según algunos libracos de la época, dijo: "Señorita, hiérvame un huevo que estoy nervioso. Las barricadas están cada vez más fuertes y los leales no dan abasto. Necesito huevos para afrontar la situación". La cocinera partió rauda al establo de las gallinas, tomó un huevo y lo echó al agua hirviendo. Enseguida se escucharon gritos de multitud y golpes en la puerta del Palacio. "¡El huevo! ¡El huevo!", gritó el Rey. La cocinera sacó el huevo como pudo y, al pelarlo, notó la desagradable sorpresa. Lo puso en un vaso, temerosa de que el Rey la hiciera decapitar, y se lo dio. El monarca vio el extraño brebaje y tuvo una idea: "¡Pierre! ¡Lacayo mío! Traedme una figaza", dijo. Enseguida estaba poniendo pedacitos de pan en el huevo a medio hacer y, luego de remojarlos del todo, se tomó de un sorbo el potaje. Dicen que, cuatro años después en el cadalso, el Rey pidió un huevo pasado por agua como último deseo. Se dice que Robespierre lo cocinó él mismo, aunque se negó a darle una figaza y le dio una rodaja de pan lactal. Ahí nació la pelea con Danton. Era un tipo duro, Robespierre.

Cuando y cómo ingresó el huevo pasado por agua en los hogares del Nuevo Mundo

Según el historiador Marcél Tinéll, el huevo pasado por agua fue preparado en la Argentina por vez primera el 17 de octubre de 1945. Los obreros peronistas coparon la Plaza de Mayo para pedir la libertad del General Juan Domingo Perón. Como se sabe -y muchas fotos lo atestiguan-, la fuente de la Plaza estaba llena de trabajadores que se "remojaban las patas" (textual de Tinéll) luego de la larga caminata. A una señora que venía de hacer las compras, aparentemente, se le cayó un huevo crudo en la fuente. La historia no hubiera pasado a mayores, si no fuera porque uno de los obreros que estaba en la fuente, Ladislao Peñaflor, muerto de hambre agarró el huevo y lo peló. Tamaña fue su sorpresa al ver que el huevo estaba a medio hacer debido al calor peronista que había juntado el agua de la fuente. Pero antes de engullir el huevo pasado por agua, le pidió un pedazo de flauta a su amigo, que estaba hincándole el diente a un "sánguche" (textual de Tinéll) de salame y queso. Remojó la flauta en el huevo y se devoró el menjunje.

Futuro del huevo pasado por agua

El huevo pasado por agua vive un momento de crisis. Las amas de casa, tal vez influenciadas malamente por la publicidad comercial capitalista televisiva y cipaya, sólo preparan huevos duros o huevos fritos, cuando no un pollito a la portuguesa. No conocen los estudios del doctor René Favaloro acerca del colesterol en el huevo. Transcribiremos la parte más importante de la conclusión de tan eminente médico y huevón: "Los huevos tienen alto porcentaje de colesterol. Sin embargo, ese porcentaje disminuye a medida que el huevo se calienta hasta ser casi imperceptible. No obstante, recientes estudios han demostrado que al endurecerse la yema, todo el colesterol vuelve para nunca más irse. Por eso yo, René Favaloro, recomiendo el huevo pasado por agua por ser éste el mejor estado de todos para un huevo. Un huevo pasado por agua, es un huevo feliz. Y el que lo coma, será un huevón sano".

Quisiéramos finalizar esta monografía con un llamamiento.

No coman más huevos fritos o huevos duros. Protesten contra el sistema, que destruye las libertades individuales. Coman huevos pasados por agua. Es más, diríjanse ya mismo a sus heladeras y pasen por agua todos sus huevos. Porque un huevo pasado por agua en este mundo, es como una piedrita en el zapato del imperialismo burgués.

¡HUEVO PASADO POR AGUA O MUERTE! ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Diego Papic
Mozo del buffet de la Universidad de Venado Tuerto